Las noches ya no son posibilidades, ni se desatan oraciones,
no tienen puertas nuestros corazones que atravesar cansados
porque ni sueño despierta, ni descubro descanso, sin tu pecho.
Entre escombros de pasado se ahogan mil perdones atrasados,
antes de que me digas como saltar alarmas prefiero el silencio
para ver que hago yo mientras tanto con este insomnio desatado.
Porque ahora tú eres mi único ancla en este mar de noches
donde la luz del norte se cansó de jugar conmigo al escondite
no me queda más que darme a la deriva, sin rumbo declarado.
15 de agosto de 2015
8 de febrero de 2014
Culpables o inocentes
Vamos más allá de palabrería sin sentido,
redimidos por el tiempo y las sonrisas.
Ni tú por creerlo, ni yo por confirmarlo.
Buscando asilo en copas de cristal barato
perdimos la cuenta y los motivos.
Ni tú por proponerlo, ni yo por desearlo.
Huecos de promesas tus labios y los míos,
rezando de rodillas al dios de los olvidos.
18 de diciembre de 2013
Palabras mutiladas
Las horas partidas, entre calladas
duermevelas,
en la desidia pura de jornadas gemelas,
no arrastran más voluntad que la de
seguir
siendo esencia de tiempo suspendido.
Ya no articulo los sonidos
esperados,
sonríe mi costumbre y te devuelvo
cumplido por cumplido, sin más.
sonríe mi costumbre y te devuelvo
cumplido por cumplido, sin más.
Desde hace cien lunas siento que
una tribu de palabras mutiladas
busca asilo en mi garganta,
y se me atascan, embotelladas,
las falsas verdades que vemos,
las medias mentiras que creímos.
Porque, mientras no lo diga, no será.
Porque, mientras no lo oiga, no sabré.
Porque mientras, no habrá nada más,
nada perdido, ni malogrado en el
camino.
Solo mi voz que no suena como es
debido.
3 de diciembre de 2013
Propósito de enmienda
Sí, sí... lo sé.
No tengo perdón.
Un abandono casi total, incomprensible e inexplicable. Imagino que ya no habrá casi nadie al otro lado al que pedir perdón. Tampoco es que venga ahora compungida diciendo "por mi culpa, por mi culpa..." que no. El caso es que tras un pequeño lavado de cara, el blog parece otro...y da pena volver a abandonarlo.
De todas maneras aquí dejo tres temas para elegir para quien quede o aparezca por estas tierras.
1) una tribu de palabras mutiladas busca asilo en mi garganta
Anillos de ceniza, Alejandra Pizarnik Tema ganador con 5 de los 9 votos.
2) Del fondo del pasillo llegaba un aroma a café tostado
1984, George Orwell.
3) Ha bastado con echarme a llorar para que se ponga en mi lugar
La felicidad de los ogros, Daniel Pennac.
La encuesta como siempre bajo la foto de perfil, a la derecha.
Muchas gracias!
Muchas gracias!
19 de agosto de 2013
Plomo.
Y no es que quiera escapar,
ni siquiera ando buscando
sentido a mis actos.
Porque no es huir,
es simplemente seguir,
buscar camino.
Y no es que no quiera más,
ni siquiera que no pueda,
es instinto.
Porque me piden
kilómetros que alcanzar
mis pies perdidos.
Y no es que no puedan,
es que pesan
como plomo
y se han hundido.
27 de abril de 2013
Perdedor en la batalla.
Por azares de una extraña alquimia sensorial piensas que
lo que tocas no es oro pero lo transforman tus manos.
Te regalé una noche y te creíste dueño de mis días.
Amordacé a jadeos mi lengua viperina
por no romper con frases el momento.
Bautizaste a besos la sombra de mi luna
sin intentar primero consensuar el nombre.
Y te erigiste rey absoluto del territorio que arrasabas.
Jamás pensaste que estando aletargada podría derribarte.
Ufano aún sonreías, mientras dinamitaba tus fueros,
con ese tipo de intransigente seguridad que
acostumbras a tener por mala compañera.
Las emboscadas también llegan a plena luz del día.
Y te quedaste sin claro de luna para un mañana.
lo que tocas no es oro pero lo transforman tus manos.
Te regalé una noche y te creíste dueño de mis días.
Amordacé a jadeos mi lengua viperina
por no romper con frases el momento.
Bautizaste a besos la sombra de mi luna
sin intentar primero consensuar el nombre.
Y te erigiste rey absoluto del territorio que arrasabas.
Jamás pensaste que estando aletargada podría derribarte.
Ufano aún sonreías, mientras dinamitaba tus fueros,
con ese tipo de intransigente seguridad que
acostumbras a tener por mala compañera.
Las emboscadas también llegan a plena luz del día.
Y te quedaste sin claro de luna para un mañana.
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