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22 de enero de 2013

Nada

Ni puedo, ni quiero, seguir tras las sombras del sueño.
Quiero materia intangible que recorran mis dedos, 
tener aromas nuevos entremezclándose con los viejos.
Quiero empaparme de lluvia para limpiar el rastro
y que pierda la ruta y pase de largo el gemido del viento.
No quiero arcilla que moldeé mis pasos, ni puedo
mantener el ritmo si me sigo enganchando y hundiendo.
Quiero ser nada, para que no puedan sujetarme,
ni medirme, ni marcarme, ni desprenderme
cercenando de un corte mis raíces débiles del suelo.
Ni puedo, ni quiero, más de lo mismo de nuevo.







17 de septiembre de 2011

Salto.


Se saltan los años de impares a pares

riendo las sombras de luz con lunares.

Se mecen los aires riendo mis bailes.

Pero doce años es mucho tiempo

para seguir siendo bueno,

y poco para el juicio del que vengo a hablarte .

¿me sigues el juego? ¿planeas conmigo?

¿Sostienes mis hilos como hacías antes?

Yo siento el enredo pero me gusta liarlo.

Si no, no podríamos soñar que esto canto.

Y así despacito, girando, girando...

te curo las penas, te muerdo, te engaño.

Pero doce años es mucho tiempo

para intentar seguirme los pasos

y tú los superas con nombres más largos...


Renueva tus votos y hacemos un trato.


7 de agosto de 2011

Las cosas.


A los ocho años quería irme a las misiones. No tenía ni pizca de vocación, pero desconocía la existencia de ONG´s.

A los diez quería escribir la continuación del Conde de Montecristo con la Olivetti de mi madre.

A los 15 me imaginaba de gira por escenarios de toda España.

A los dieciocho fantaseaba con una plaza en una biblioteca de un pueblecito pintoresco.

A los veinte soñaba con mofletuditos bebes que me babearan entera.

A los treinta ya pido imposibles. Para que andarse con medias tintas. Nunca soñé con el amor, al final es lo único que tengo.

Está visto que las cosas nunca son como te las imaginas...