Vengo con música enérgica, con cornetas y tambores,
vengo arrasando, pese a no querer a esta fiesta venir.
Vengo que no puedes ni creerme, ni creer lo que era,
ni la fiera que ruge ahora, sin gritar, solo con reír.
Y es que a veces no queda más remedio que mentir,
no puedes más que marcar un ritmo in crescendo,
aunque ya te vayan doliendo todos los huesos
y estés deseando deponer las armas y dormir.
Llego corriendo con un estrépito de mil diablos.
Vengo solo para que tú sepas que estuve aquí.
Vengo por imperativo legal certificado, leñe,
y es que no te enteras si no lo hago así.