Hoy estoy contenta, estoy que lo regalo. ¡ Anímese y pida!
¿Le pongo diez metros, en cómodos plazos, de felicidad?
¿Le canto un poema que espante las hienas que van por detrás?
No sea tímido, no esconda cejas bajo ese tupé. A usted me dirijo
¿No desea, tal vez, un poco de viento que llevarse al chalé?
¿No quiere una risas, perfectas y en lata, que echarse después?
Es el día tonto, en el que todo lo vale, pero no crea por eso
que vendo lunares que no se han de ver. Inténtelo otra vez.
Ah, que quiere la boca, que no se desdice, que besa y ofrece, sólo para usted...
