
Yo no olvido las explicaciones. Pero no es fácil darlas. Así que comprende ahora que mi voz no suene con el timbre que acostumbra.
Trato de que puedas entender algo que nunca formé con palabras, algo que a duras penas dejé que confirmara mi mente.
Claro que lo entendí todo, y que escuché cada sonido de tu boca. No dejé ni un suspiro sin registrar.
Hablo y sonrío. Te miro y hablo perdiéndote por el camino, ¿ Cómo te lo explico?
Sinceramente prefiero que ni me entiendas. Y sé que es un sinsentido. Pero por favor te lo pido. Escucha y luego, eres libre de olvidarlo. Si quieres. Si puedes.