26 de abril de 2012
Cansada
| ¿Cuanto luce?: |
20 de abril de 2012
Vuelven las encuestas!!
1) Era lo único que parecía haberse salvado del desastre.
Bella y oscura, Rosa Montero.
2) El único sitio en donde existe es en tu cabeza.
El palacio de la luna, Paul Auster. Tema ganador con 4 de los 10 votos.
3) La frase quedó suspendida en el silencio.
El abogado del diablo, Morris West
((Para votar encontrarás la encuesta en el margen de la derecha, bajo la foto de perfil.))
| ¿Cuanto luce?: |
3 de abril de 2012
Mutando de nuevo.
Tengo la primavera alterando biorritmos.
Descompensando los tiempos.
Tengo la piel mutando de nuevo,
perdiendo escamas, ardiendo...ardiendo.
Por no alcanzar todo lo que me pide el cuerpo,
me crujen los huesos.
Tal vez crujen de las primaveras que acumulan,
pero no cejo
de buscar cobijo entre tus huecos,
de asaltarte desde mis sombras,
de reírme de que puedas, algunos días turbios,
aguantar a pie firme mis vientos.
Tengo la piel mutando de nuevo,
transpirando letras, ardiendo...ardiendo.
Necesito que refresques con tus nubes el cielo,
necesito más noches,
necesito más tiempo...
Tengo las risas saltando del pecho,
tengo tus horas borrando mis ceños.
Me piden los huesos,
tu fuego,
mi fuego.

21 de marzo de 2012
No hay tiempo para versos.
Me da igual la poesía, realmente. Si riman mis letras es por inercia,
ni lo pienso, ni lo pretendo, ni lo busco.
Lo único que necesito es ritmo. Silencios.
Ritmo.
Ruido.
Ritmo...
Que vayas y que vengas para que tu onda se acople a la mía.
Ese golpear de tu mundo y el mío.
Esa colisión.
Y entonces...
Entonces no puedes decirme que no existe poesía.
Porque la poesía no son rimas ni versos, y lo sabes.
Las sombras que dibujan nuestros cuerpos, son poesía.
La humedad que desprende la piel ardiendo. El sueño.
Incluso este invierno,
es poesía.
5 de marzo de 2012
Confuso.
Despúes de meses de colegueo se dan cuenta de que hay algo detrás de mis sonrisas que no alcanzan a comprender. Ahí es cuando, normalmente, preguntan.
Pero las historias confusas como la nuestra, se cuentan desde el principio o no se cuentan.
Así es como practico esta forma de contar las cosas sin llegar a decir nada, para que crean que entienden algo que, a duras penas, tú y yo comprendemos.
Ni sabrán de ti, ni comprenderán qué somos, ni entenderán qué hacemos.
Algunas noches necesito contarme a mi misma nuestras horas. No olvidar que hubo un principio, que aún queda un por qué y que, tal vez, hallaremos cómo.
| ¿Cuanto luce?: |
27 de febrero de 2012
Las terceras frases
La madre que la parió, me hace hojear tres o cuatro libros.
Aunque, bueno, como siempre altero el orden... nunca sabrás de cual hablo.
